15 abril 2004

El 15 de abril de 2000 es la fecha que arbitrariamente elegimos como "el día en que apareció La Idea Fija". La verdad es que no recordamos si realmente fue el 15 o el 16 o el 24 o el 1 de mayo, pero fue más o menos a mediados de abril o muy principios de mayo.

Lo que sea, la cuestión es que hoy cumplimos cuatro años y eso no es moco de pavo.

También, ya que de celebraciones se trata, digamos que otro impreciso 15 de abril pero de 1984 fue cuando apareció 74 Metros. Para quienes no lo sepan, esa revista fue fundada por nosotros dos (y por Verónica Gamberale y Javier Fernández Meraz) y comparte con La Idea Fija un mismo espíritu, aunque ahora tengamos 20 años más encima y eso se nota (en especial en nuestras respectivas calvicies).
74 Metros se definía como una "revista de doble uso" y tenía como lema "El que se frena se oxida", una consigna tomada de una revista subte francesa que tenía Verónica y que sirvió de modelo para lo que queríamos hacer. Durante 1984 salieron tres números que, vistos desde hoy, no son tan impactantes como lo fueron en aquella época, tanto para nosotros como para los lectores. Lo que más nos sorprendía (y nos sigue sorprendiendo) era la auténtica cualidad de vanguardia que teníamos ya que muchas cosas que después se hicieron masivas y fenómenos culturales aparecieron previamente en 74 Metros (como el grafitismo humorístico o la punkoide estética hazlo-tú-mismo de los collages).
Por alguna razón (la falta de ventas, quizás) el 85 pasó sin que editáramos ningún número, aunque fuimos miembros activos (y polémicos, ya que Saurio estaba en su peor fase de energúmeno) de una Asociació de Revistas Alternativas que se estaba formando.
El rechazo a las prácticas de esta asociación, el descubrimiento del dadaísmo y la escritura de un cuento en colaboración entre Leo y Saurio hicieron que, de repente, en enero de 1986, nos encontráramos pensando un cuarto número. A la mitad del desarrollo de este se sumó Javier y el staff quedó completo.
El número 4 de 74 Metros, que apareció recién en noviembre, fue la culminación y la concreción de todo lo que habíamos ensayado en los tres números anteriores. La tapa estaba serigrafiada sobre cartón y fue una recreación colectiva (aunque concretada mayormente por Javier) de la versión (tipo)gráfica de La cantante calva de Ionesco.
El cuento escrito "a dos manos" (El escritor de saldo) preanunciaba en cierta manera los hipertextos ya que, de hacerse hoy, resultaría una animación interactiva en Flash y no el collage de fotocopias y tipografías que fue.
El resto de la revista también respiraba un aire protointernético y realmente rupturista.
En fin, no es por darse dique, pero 74 Metros fue una de las mejores revistas literarias que se publicaron en Argentina en los 80 (de la misma manera de que La Idea Fija es una de las mejores revistas literarias que se publican en la actualidad).

O sea, hoy cumplimos 4 y 20 años. ¡Felicitadnos, mortales!

(como un dato anecdótico, en otros dos 15 de abril - del 83 y del 84, respectivamente - Saurio ingresó y egresó de la colimba, en la Prefectura Naval Argentina. Quizás sea por esto la recurrencia kármica de la fecha.)

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